La poeta de los sentidos

Entrevista – Petra Noguera lleva 47 años escribiendo con el alma

La poeta de los sentidos

La escritora dibuja el retrato de su vida a través de la poesía. Es conocida en Las Tunitas por su labor en la Casa Hogar Padre Luciano y por su más reciente iniciativa, la fundación de la Casa de las Letras Ángel Machado

Ibis León

Son las cuatro y media de la tarde de un día nublado. Sobre la mesa de madera, el vaso de vidrio contiene un líquido burbujeante, aún se mantiene espumoso. La poeta viste unos jeans clásicos, de un azul lavado, y una chemise morada con un logo imitación de Lacoste. Sus zapatillas son de un negro opaco. Petra Noguera se sienta en la silla principal de la mesa, sonríe.

¿Cómo descubrió su vocación para la escritura? Las cejas se arquean, los ojos se abren, las arrugas de su frente se hacen visibles. “Qué te digo, qué te puedo decir, mi papá acostumbraba a ponernos 100 planas como castigo por las reglas que incumplíamos en la casa. No debo mamarme el dedo, no debo portarme mal”. A este castigo, Petra  le atribuye el hábito de escribir. “Además, a mi papá le gustaba la poesía”.

La imaginación de un niño puede convertirse en la única diversión si se nace en una familia clase media baja y no se tiene televisor. “Uno se volvía observador de situaciones que pasaban en la bodega, anécdotas que de repente uno anotaba y se volvían poesía, mi papá también lo hacía”.

Nacida un cuatro de diciembre de 1956, bajo la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, Petra Noguera recibió el nombre de su abuela paterna a quien no pudo conocer. Sus padres, un cumanés llamado Cruz Manuel Noguera y una mirandina llamada Ana María González vivían en las Artigas, un barrio perteneciente a la parroquia San Juan de la capital venezolana.

De Caracas se vino a la Guaira. El señor Cruz decidió mudarse al litoral; su compadre, el portugués Manuel Sequeira, le ofreció trabajo en la línea de autobuses que administraba y le informó sobre la venta de una casita en las Tunitas, barrio ubicado en la parroquia Catia la Mar, Edo. Vargas. Petra, desde los ocho años, reside allí.

¿Siempre quiso ser poeta? “Yo siento que las alas las cortaron; pero menos mal que las cortaron. Yo estoy muy orgullosa de todos mis hermanos porque cada uno de ellos ha desarrollado una vena artística”. Los ocho hermanos: Petra, Aleida, Elizabeth, Carlos, Zaida, Zenaida, Cruz y Juancito estuvieron influenciados por el talento de su padre para la escritura y el de su madre para los trabajos manuales.

“Otras cosas que siempre quise hacer, y que no me has preguntado, es tocar un instrumento de cuerda y ser bailarina”. En sus ojos se dibuja la nostalgia del recuerdo. De sus días de niña, recuerda con especial cariño aquellos en los que solía bailar.

La novela rosa define su época de juventud. “Hubo un momento en el que no existía un libro de Corín que no hubiese leído”. Corín Tellado, la autora de los 4000 títulos, la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes. “Luego un señor me dijo: ¡pero si las de vaqueros son buenísimas! Entonces las leí”.

“Yo soy de las que cree que los libros te buscan, tú no los buscas a ellos. El mismo libro te dice: ¡epa soy yo!”.

La Diosa Fortuna

Su definición del éxito es clara: “El éxito es hacer lo que a uno le gusta”. ¿Y la suerte? “La suerte te la buscas tú. Yo no creo en lotería”.

“Mi vida se ha marcado por las cosas que he deseado hacer. Por eso cuando me preguntan ¿dónde está la casa de las letras?, yo les digo, está aquí, en la calle, hasta que pueda conseguir un espacio, que va a llegar porque no hay cosa que me ponga aquí —con el índice señala su cabeza— que no se dé. Con el TATATA fue así y con la Casa Hogar también”.

La Casa Hogar Padre Luciano nació como una iniciativa familiar, en el año 1999, en medio del desastre natural que destruyó las costas del litoral. Desde un principio, contó con el respaldo del padre Luciano Costalunga, originario de Italia, quien deseaba crear un refugio para indigentes; pero los Noguera le plantearon un nuevo proyecto: “nosotros le dijimos que era mejor prevenir la indigencia atendiendo la primera etapa de cero a doce años”. La idea fue crear una casa para niños en situación de riesgo.

“Los primeros cuatro niños se quedaron en nuestras casas, incluso tuvimos una denuncia en fiscalía por irregularidades en la Casa Hogar. La irregularidad era que los niños llegaban y no tenían expediente”. Por esto, se les asignó la fiscal quinta del Ministerio Público de la circunscripción judicial del Edo. Vargas, Soraya Salas Martínez, especialista en Protección del Niño y del Adolescente. “Nos sentó y nos explicó la parte jurídica que casi nadie maneja”.

Años atrás, Petra había tenido la iniciativa de fundar un preescolar. Se llamaría TATATA, “porque son las primeras palabras que dice un niño”. Para ese momento, no contaba con el dinero, era la década de los 80 y la devaluación del bolívar era inminente. “Debido al viernes negro, tengo un amigo que no quería perder la plata que tenía guardada en el banco y quería invertirla en algo. Entonces invirtió su dinero en el TATATA”. La poeta de cabello castaño y nariz pronunciada sonríe.

La Casa de las Letras Ángel Machado es su último proyecto. A través de esta iniciativa busca crear grupos literarios dentro de las escuelas y liceos. “Yo siento que el joven despierta sus cinco sentidos a través de la música, de la poesía”.

Su idea de crear una casa en la que confluyan todas las artes responde a la necesidad que, según ella, tiene la juventud de encontrar su identidad.

Agridulce

El momento más difícil de su vida: El engaño. “No se lo deseo a nadie. Dolió muchísimo. Un 24 de diciembre me dice: me enamoré. Fue un momento de desgarramiento porque no me lo pensé nunca, jamás. Él para mí fue mi otra mitad”.

Sus ojos brillan más que nunca, su voz se entrecorta mientras habla. “Ahora que él está muerto yo entiendo que eso debía pasar, porque si eso no pasa y él se muere, yo me muero con él”.

¿Qué es el amor? “El amor es cerrar los ojos y caminar hacia adelante, si tu abres los ojos y te pones a estar detallando, no hay amor. Amor es cerrar los ojos y ver con todos los demás sentidos”.

Para la poeta de Las Tunitas, lo más importante es ponerle corazón a la palabra. “cuando los poemas se escriben con el alma salen trabajos maravillosos. A veces me sorprendo yo misma”.

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